13.8.13

Sueños de la siesta. Fin del universo (II)

Continuemos.

Tras saltar al vacío mi otro yo, sin pensárselo dos veces va directo a caminar al vacío, y conforme avanza se va haciendo más claro. Se descubre que no es un vacío, era una continuación, una especie de niebla, que se disipaba al acercarse; nuestro miedo nos impidió avanzar por ella... Pero mi otro yo, ya estuvo, sabe lo que es.

Vamos mirando a nuestro alrededor, y vemos claramente que debió de ser una especie de templo, tomado ahora por animales vegetales que rodean la mayoría. Yo confuso, convezco a los compañeros de seguir a mi otro yo, el cuál nos guiaba por un precipicio entre pared de hiedra y vacío sin fondo.

Conforme vamos avanzando la hiedra se revela en algunos pasos, nos separa, nos intenta tirar, y acabamos dividiéndonos. Yo y mi otro yo, nos encontramos juntos, me guía por pasillos de piedras al aire, talladas de forma extraña. Llegamos a un punto donde se ven claramente unos nichos, de un blanco reluciente, intactos, cada uno con el símbolo del planeta al que corresponden. Entonces me dí cuenta, habíamos llegado, allí debíamos reunirnos, y estaría la solución. Había un nicho con su respectiva llave, yo cojo la mía, afilada y raspante.

Inesperadamente mi otro yo me tira a uno de los patios interiores, me quita la llave, y se dirige hacía mí con los ojos insertos en sangre; me quiere matar. Consigo esquivar un cuchillazo, pero el segundo me da de lleno. Empiezo a sangrar lentamente. Mi otro yo me mira, y me dice: Por esto no debía venir...

En mi últimos esfuerzos por sentir, noto, veo, escucho; como todos los demás estan corriendo de un lado a otro, todos perseguidos por otro yo, que les está acuchillando con sus propios pasajes a la salvación... Estamos perdidos.

Y me despierto de la cama, con una profunda pena interior.

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