13.8.13

Sueños de la siesta. Fin del universo (II)

Continuemos.

Tras saltar al vacío mi otro yo, sin pensárselo dos veces va directo a caminar al vacío, y conforme avanza se va haciendo más claro. Se descubre que no es un vacío, era una continuación, una especie de niebla, que se disipaba al acercarse; nuestro miedo nos impidió avanzar por ella... Pero mi otro yo, ya estuvo, sabe lo que es.

Vamos mirando a nuestro alrededor, y vemos claramente que debió de ser una especie de templo, tomado ahora por animales vegetales que rodean la mayoría. Yo confuso, convezco a los compañeros de seguir a mi otro yo, el cuál nos guiaba por un precipicio entre pared de hiedra y vacío sin fondo.

Conforme vamos avanzando la hiedra se revela en algunos pasos, nos separa, nos intenta tirar, y acabamos dividiéndonos. Yo y mi otro yo, nos encontramos juntos, me guía por pasillos de piedras al aire, talladas de forma extraña. Llegamos a un punto donde se ven claramente unos nichos, de un blanco reluciente, intactos, cada uno con el símbolo del planeta al que corresponden. Entonces me dí cuenta, habíamos llegado, allí debíamos reunirnos, y estaría la solución. Había un nicho con su respectiva llave, yo cojo la mía, afilada y raspante.

5.8.13

Saca de lo poco, mucho.

Aquí nos vemos con mi primera entrada de los consejos que os dará un loco.

Como el título bien dice, debemos conseguir de lo menos posible lo máximo. Pero antes de malas interpretaciones, no se trata de exprimir y consumir las cosas, hasta que sean inservibles. Lo que hay que hacer, es aprovechar, reutilizar, expandir, mejorar.

Hay que ser capaz de aumentar las cualidades positivas, aunque se sepan pocas cosas. Hay que demostrar que sean muchas, utilizar lo poco que se tenga para, de alguna forma, no aparentar, si no demostrar el potencial de uno mismo. Todos tenemos ese potencial, la única diferencia es que cada uno tiene el suyo, y tras encontrarlo descubriréis que sois mucho más de lo que creéis. Todos valemos.